sábado, 3 de septiembre de 2011

CIRU HUA, Ángeles del Éxito: Los Serafines

Por ley cósmica los ángeles no pueden intervenir en los asuntos de los hombres a menos que nosotros les demos la autoridad de hacerlo por medio de nuestras oraciones y decretos dinámicos. Si deseas que los serafines te presten su ayuda, tienes que pedírselas. Los angeles serafines son seres de fuego que forman anillos concéntricos alrededor del Sol Central. En sus rondas absorben la luz y el fuego del Sol Central y vienen a la Tierra o van a otros lejanos planetas arrastrando tras de sí nubes de gloria, marchando en procesión por las sendas cósmicas.

Descubre cuál es tu plan divino. Si no lo haces, puede que malgastes toda una vida. Tienes que descubrir, en tu propio corazón, ese plan divino. Si no lo sabes, pregúntate. "¿Qué es ese algo tan especial que me emociona?" Ese deseo ardiente de tu corazón es la clave que te llevará a descubrir tu meta. Pídele a Dios en tus oraciones y decretos que te lo muestre. Invoca a los serafines y a los ángeles de la victoria para que te ayuden a triunfar y a tener la resolución necesaria para alcanzar tus metas.

Los serafines te ayudarán a lograr el éxito definitivo, es decir, te ayudarán a unirte a Dios.
Cada día una parte de nosotros asciende de regreso a Dios. La Luz de nuestro ser siempre se eleva. De esta forma le devolvemos a Dios, por medio de nuestras palabras y obras y con el flujo del Espíritu Santo, la energía que Él nos ha dado. Estamos logrando así la unión con Dios a cada momento, en cada átomo de pensamiento, de corazón, de sentimiento.

¿Por qué desear esta unión? Por una sola razón: para tener el poder necesario para ayudar a los demás, para servir en la liberación de todo y de todos, para sanar este planeta, para poder hacer algo acerca de los problemas de la humanidad. Por eso buscamos a Dios.






La Ascensión es un sendero alegre; en él, afrontarás todas las pruebas con que Cristo se enfrentó, pero sus ángeles te defenderán y, sólo con que tengas el valor de ser quein eres, de no desfallecer y de no prestar atención a las voces de la noche, ellos te socorrerán y te cuidarán.

No te desprecies por haber cometido errores. Todos los cometemos. A veces, cuando alguien se condena a sí mismo, se debe a la soberbia. Tiene determinado tipo de orgullo espiritual o intelectual y, cuando comete un error, se condena porque no soporta ser imperfecto. Somos imperfectos, así que aceptémoslo y sepamos que nuestro Yo real es perfecto y que nuestra alma está tratando de perfeccionarse.





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