miércoles, 14 de noviembre de 2012

El maíz de Monsanto puede provocar cáncer

Un equipo investigador de la Universidad francesa de Caen ha publicado en la revista Food and Chemical Toxicology un trabajo según el cual el maíz transgénico NK-603 comercializado por Monsanto provoca cáncer. Al menos eso les ocurrió a los ratones del estudio, pero ¡ojo!, yo no estoy diciendo que eso nos pueda estar ocurriendo a los humanos a pesar de que somos mamíferos como ellos y compartimos el 80% de los genes, ¿Eh?

El Estudio

Portada del diario Nouvel Observatour: "¡Sí, los OGM son venenosos!"
Para realizar este trabajo, el equipo investigador alimentó durante 2 años a un grupo de 100 ratones solo con agua y maíz natural, mientras que a un segundo grupo de 100 ratones el maíz natural se sustituyó por maíz transgénico NK603, tratado con el herbicida Roundup (también de Monsanto) con dosis permitidas por la ley.

El resultado disipó cualquier resquicio de duda: La gran mayoría de ratones alimentados con el NK603 comenzaron a desarrollar tumores malignos, muriendo muchos de ellos.
Curiosamente los resultados comenzaron a percibirse a partir del cuarto mes. Digo “curiosamente” porque cuando Monsanto solicitó en su momento autorización en EEUU para comercializar su producto, presentó sus resultados tras alimentar a sus animales durante 3 meses, que pena, ¿No? Con un mes más de estudio se hubieran descubierto todos estos efectos perniciosos.

Transgénicos en la UE

El maíz NK-603 no puede producirse en la Unión Europea, pero se permite importarlo para consumo humano (un ejemplo; todos los potitos de Nestlé se fabrican con transgénicos). Una de las maneras en que consumimos maíz transgénico sin percatarnos de ello es mediante la fructosa, un sustituto del azúcar que se usa intensivamente en alimentación y que se extrae de este maíz tan barato.

Los científicos

Profesor Gilles-Éric Séralini

El director del estudio, el profesor de biología molecular Gilles-Eric Séralini es un dolor de cabeza permanente para compañías como Monsanto, desde que en 2005 confirmara en su laboratorio que dosis de Roundup muy inferiores a las utilizadas habitualmente, tenían efectos tóxicos en la placenta humana y en embriones, vinculando exposiciones muy bajas al Glifosato (que es el ingrediente principal del Roundup) con partos prematuros y abortos espontáneos.


En aquella ocasión el estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, precisó que el herbicida mata una gran proporción células de la placenta después de sólo dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola.

Los políticos

Ante los alarmantes resultados de este último estudio, el primer ministro francés solicitó a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria que procediera a una verificación urgente del mismo. La respuesta de la EFSA no se hizo esperar:
“El estudio tiene insuficiente calidad científica como para ser considerado válido en la evaluación de riesgos. La forma en que se comunican los datos y el análisis del documento son inadecuados”
Es necesario recordar que el profesor Gilles-Eric lleva años instando a la realización de nuevos estudios que verifiquen o refuten los ya realizados por él, obteniendo como única respuesta campañas de desprestigio por parte de los fabricantes de estos productos y los organismos oficiales implicados.

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